Se puede decir en primer lugar que la violeta de los alpes florece al comienzo de la primavera, cuando las condiciones climáticas se vuelven más favorable para el desarrollo de esta planta, puesto que las temperaturas suben y el ambiente se tonar más cálido, de esta forma se puede especificar como el período entre los meses de enero a abril como el nacimiento de estas flores, sin embargo es una de las pocas plantas que permanecen con sus flores incluso durante del invierno. Por otro lado, en cuanto a la coloración se puede decir que flor de la violeta de los alpes se puede presentar en blanco, y en algunas tonalidades de color rosa, hasta llegar al violeta intenso. Cabe destacar que el principal aspecto que influye de manera directa en la coloración de la violeta de los alpes de la altitud en la que se encuentre.

Además esta especie se conoce también por las características aromáticas que presenta. Por otro lado tomando en cuenta las referencias en cuanto al tamaño se puede decir que el promedio en términos generales de la violeta de los alpes de unos 30 centímetros o hasta los 40 centímetros de longitud, además es importante señalar que en esta planta se presenta un leve giro de unos 90° a 120°. Ahora bien tomando en cuenta los aspectos distintivos de esta especie se puede decir que cuenta con unas extremidades puntiagudas que por lo general se consideran ligeramente cerradas.

Entre otra de las características de la violeta de los alpes se puede decir que las hojas de esta planta comienzan a aparecer en la etapa de otoño, por lo general con una figura redondeada que simula la forma de un corazón, donde se encuentran los bordes lisos y ligeramente dentados.

Dentro de las características generales de la violeta de los alpes también se puede decir que la edad de estas plantas se puede identificar a simple vista, puesto que gracias al aspecto se determina en qué etapa de la vida se encuentra esta planta, puesto que la referencia afirma que a medida que va pasando el tiempo las flores de esta planta suelen ponerse más pequeñas, siendo el primer aspecto que refleja la vejez en la violeta de los alpes.