Conocida comúnmente como alcatrazcalacala de Etiopíaaro de Etiopíalirio de aguacartuchoflor de pato o flor del jarro

Descripción

Especie herbácea perenne de entre 60 a 100 cm de altura. Posee un rizoma oblongo y grueso del que surgen raíces de hasta 15 cm de largo. Produce numerosas hojas de color verde brillante basales, sagitadas y largamente pecioladas. Las inflorescencias erectas se llaman espádices, pueden medir de 4 a 18cm de largo y están envueltas por una espata (bráctea modificada) blanca de forma acampanada. En las variedades pueden ser de diversos colores. Es monoica, por lo que las diminutas flores de ambos sexos se encuentran en la misma planta; en cada espata las femeninas se sitúan bajo las masculinas, que forman las anterasamarillas.1​ Es la flor nacional de Etiopía.

Distribución y hábitat

Esta planta es originaria de Sudáfrica. Se ha naturalizado y también se cultiva en muchas otras partes del mundo de clima cálido o tropical, como el sur de Europa, América, Nueva Zelanda y Australia occidental, donde se ha clasificado como especie tóxica, tanto para los humanos como el ganado y maleza.2

Prefiere áreas húmedas y sombreadas con abundancia de agua.

Usos y cultivo

Se cultiva como planta ornamental o para flor cortada por sus vistosas espatas de color blanco. 
Según algunos estudios científicos puede ser útil en la limpieza de aguas residuales evitando la proliferación de algas.3

En Sudáfrica, donde se encuentra naturalizada, tanto las hojas como los rizomas se utilizan tradicionalmente como emplasto para heridas y picaduras y también, las mismas partes de la planta, se consumen cocinadas -para neutralizar el oxalato cálcico.3

Aunque es de origen tropical, resiste moderadamente el frío. Se cultiva al exterior en sombra o semisombra, en terrenos húmedos y fértiles o como planta semiacuática. Dependiendo de la pluviometría puede comportarse como caducifolia o perenne.3

Toxicidad

Toda la planta es tóxica, por lo que no debe ser ingerida. Como principio activo contiene cristales de oxalato de calcio. La savia es muy irritante. Los signos clínicos son tanto locales como generales. Entre los locales (por contacto directo) produce irritación de la piel, labios, mucosa bucal. Entre los generales gastroenteritis y diarrea.4